Un héroe de la radio: Kalimán, el hombre increíble
Era 1963, aún la época de oro de la radio, y mi papá era sólo un niño de siete años. Regresaba corriendo del colegio, con esos pantalones cortos y cabello desaliñado que le he visto en fotos. En fin, era un niño y corría a casa, con libros en mano a escuchar las mil y un fantasías que fluían, más potentes que imágenes, por el aire y llegaban mágicamente al aparato que los adultos insistían en llamar radio y que él se limitaba a escucharla, sin entender de medios, de audiencias o estaciones. Terminaba de comer y su madre, mi abuela, lo corría de la sala (habitación de aquel aparato) para descansar tranquila, de gritos y atareos producidos por sus ocho hijos, y escuchaba plácidamente música romántica y ella misma soñaba, quizá, con amores eternos o (quiero pensar) con mi galante abuelo.
Mi papá, sabiendo que su tío y vecino (el tío Jorge) era fanático de las radio novelas, salía de la sala y esperaba resignado a que dieran las cinco de la tarde. Desesperado, entusiasmado y ávido de nuevas aventuras radiofónicas, mi papá y su hermano, salían discretamente de la casa y tocaban impacientemente al tío Jorge, que con sonrisa de complicidad los esperaba.
Sentados en las escaleras de la casa del Tío Jorge aguardaban a que la radio emitiera las palabras que anunciaban el inicio de su programa favorito:
Caballero con los hombres
Galante con las mujeres
Tierno con los niños
Implacable con los malvados
Así es …
KALIMÁN, el hombre increíble
La piel se le erizaba y esperaba a que una nueva aventura lo llevara junto a Kalimán a recorrer culturas exóticas y a combatir férreos enemigos. Pero entonces escuchaba la voz de Luis Manuel Pelayo (voz de Kalimán) que sentenciaba: “Serenidad y paciencia, mucha paciencia mi querido Solín” y sentía que el héroe le hablaba a él.
Una sinfonía de voces, sonidos, efectos especiales y diálogos sucintos hacían que el programa transportara a los oyentes por diferentes matices emocionales que hicieron de Kalimán una leyenda radial. Una leyenda radial que fue una experiencia compartida por miles de niños y adultos latinoamericanos que sufrían y peleaban con el varonil superhéroe.
Sin duda eran tiempos diferentes a los nuestros; eran días en que los héroes se erigían a través de voces, sonidos y palabras que exaltaban la imaginación. Es decir, esos fueron tiempos de héroes nacidos de la radio que acompañarían a una época y que después desaparecerían, así como los años pasan.
“Teníamos televisión en ese tiempo en la casa pero era muy restringida. En esa época la radio aún dominaba gran parte de la vida diaria y las aventuras radiales tenían mucho éxito. Pero de todos los programas, Kalimán fue el mejor”, dice nostálgico mi papá, que revivió por un momento la emoción del niño que había sido.
Al final, puedo entender que lo más importante de 1963 no fue la muerte de Kennedy ni el discurso de “I have a dream”. 1963 fue, para ese niño de 7 años, simplemente KALIMÁN.

Si quieres conocer la historia de Kalimán, te recomiendo estos links:
http://kaliman.net/
http://www.kaliman.com.mx/index.html
¿Cuál es tu historia con la radio? ¿Quién es tu superhéroe radial favorito?
1 comentario hasta ahora
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muy buena la historia que nos cuentas,yo tambien escuche las historias de kaliman en radio,asi como las revistas,que tiempos aquellos,aunque si ahora podemos ver de nuevo las imagenes de revistas y los que tenemos aun muchas de ellas ,eso significa que esos tiempos todavia no terminan puesto que kaliman sigue vigente en nuestra vida.saludos a todos.