Cuando los valores se transmitían por el aire

“Un aparato de radio trae el resto del mundo a las puertas de nuestra casa. La emoción del radio; ese acto de escuchar conciertos musicales, canto y otras muchas cosas interesantes por conducto del aire, produce una sensación incomparable, de la que uno no se cansa jamás.”( En Guadalajara la tienda Buelna & Cox, S. en C. ofrecía al mercado los aparatos de la Westinghouse. Fragmento de la publicidad impresa).

 

En la actualidad Internet es el medio por excelencia a través del cual podemos explorar nuestros intereses e inquietudes de una forma multimedia, cada día se demuestra que las posibilidades pueden ser infinitas.  Es difícil imaginar que hace apenas 50 años una radionovela pudiera definir o transmitir valores a todo un sector de la población.

Mi padre desde que tenía 6 años comenzó a aficionarse a las radionovelas, gracias a una de ellas pudo definir su profesión.

 

Llegamos  al aeropuerto de Tuxtla Gutiérrez  por la mañana, salimos a tomar el taxi que nos llevaría a San Cristóbal de las Casas, un calor sofocante nos recibió.   La carretera lucía tranquila, unos cuantos carros acompañaban nuestro trayecto. Mi padre y yo veníamos escuchando música de marimbas de una estación local de radios comunitarias  mientras el taxi avanzaba en el carril central, detrás de un tráiler de doble remolque.

Las marimbas siguieron sonando cuando mi padre ordenó al taxista que se orillara, el tráiler que venía frente a nosotros había dado  vuelta en un retorno, sin fijarse había golpeado a un sentra azul. Mi padre se bajó del taxi y se fue corriendo a auxiliar a los afectados por el accidente, 4 mujeres y un bebé de menos de un año. Permanecimos en el lugar durante más de 2 horas.

La situación anterior no me resulta extraña, cada vez que presenciamos un accidente mi padre siente la necesidad apremiante de ayudar, las historias de Chucho el roto que escuchaba en la radio cuando era niño influyeron en él para descubrir su misión en el mundo.

 

Toda la familia se reunía a las 8 de la noche para escuchar en el pequeño radio de pilas las historias de Chucho el roto que se transmitían a través de la  XEW de frecuencia am. Todos procuraban estar libres para esa hora, que también era la hora de la cena. Cuando las pilas del radio se terminaban y ya eran las 8, urgentemente chocaban entre sí los lados opuestos  y con eso lograban  generar un poco de energía para poder escuchar  las historias. Una vez terminado el programa tan esperado, continuaban escuchando, con menor emoción, el programa musical, El Risómetro Bimbo y El Cochinito.

Mi padre, que es el menor de 4 hermanos, recuerda a Jesús Arriaga, alias “Chucho el roto”, como el hombre bueno que ayuda a los necesitados, que le roba a los ricos para dárselo a los pobres.  

http://www.radiotrece.com.mx/2008/06/02/chucho-el-roto-el-bandido-generoso/

Las radionovelas surgen del melodrama de las novelas por entregas o folletines y del teatro. El radioteatro y la radionovela bien cumplían con la función pedagógica del deber ser de esa familia ideal que comerciantes querían mostrar a los consumidores. También reforzaban los símbolos de pertenencia en el imaginario posrevolucionario, reduciendo la complejidad étnica, social y cultural a la dicotomía entre pobres y ricos. (Winocur 2002, p. 55)

En México se estaba siguiendo el modelo norteamericano por lo que las “soap operas” no tardaron en aparecer. También las empresas del jabón y enseres domésticos patrocinaron sus producciones. Entre la más populares se encuentran: Tres desertores, El ojo de vidrio, El monje loco, Gutierritos, Kalimán, Chucho el roto, Las aventuras de Carlos Lacroix, Ahí viene Martín Corona y Senda prohibida, misma que se convertiría en la primera telenovela producida en México y el mundo.

Las radionovelas no sólo influyeron en mi padre sino a toda una generación, tal vez esa sea la razón por la que más tarde Televisa haya decidido emplear las telenovelas como medio para la transmisión de valores familiares, que posteriormente representarían a la empresa.

2 comentarios hasta ahora

  1. Jorge Torruco de la Cruz on

    Hola… de verdad que era apasionante sentarse todos los días a oir las aventuras de Chucho el Roto, yo tenía alrededor de 6 años y estoy casi seguro que he de haber escuchado todos los capítulos que eran miles, ya que duraron muchos años. La magia de la radio era increíble y maravillosa, los escritores y los actores nos transportaban a lugares lejanos y remotos en el tiempo, nuestra imaginación se nutría de imágenes extraordinarias y podíamos viajar sin salir del espacio donde se encontraba el pequeño aparato. Ahora como escritor estoy tratando de reproducir esa magia a través de la narración de la vida de otra mujer maravillosa que fue María Ignacia Rodríguez, mejor conocida como la Güera Rodríguez. Si alguien desea conocer el primer capítulo de esta, mi primer novela, puede solicitarlo al e-mail que aparece al calce de este comentario. Por su atención mil gracias.

  2. ariadna nuñéz on

    me interesa saber como conseguir los chistes del risometro en especial el del año 1963 ya que mi papá fué ganador desde ario de rosales mich. y me gustaria conocer y escuchar la interpretaciòn que de él hicieron Pepe Ruiz Velez y Doña Carlota Solarez o Regulo y Madaleno, uno de ellos tuvo a su cargo la interpretación.Espero sean tan amables en apoyarme con su respuesta.


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