Arte Sonoro, Música experimental y México.


Screen play de Christian Marclay 2008
En la actualidad nos encontramos estáticos ante una realidad absolutamente visual, aquello que podemos palpar y ver es lo que adquiere validez para nuestro pensamiento, los sonidos y su entorno han pasado a un segundo plano ya que éstos forman parte de nuestra vida cotidiana y pocas veces nos detenemos a oír la sinfonía proporcionada por la naturaleza. Imágenes de todo tipo nos bombardean constantemente y se encuentran llenas de significantes y significados que repercuten en nuestra vida diaria, pero ¿qué sería de éstas sin sonido o la misma alusión a éste?

El oído orienta, comunica, construye, más la importancia de éste es sobrepasada por los demás sentidos, mediante el tacto palpamos la realidad, con la vista observamos el entorno que nos envuelve, el olfato nos permite percatarnos de las fragancias de la vida y el oído nos previene, estimula nuestra sensibilidad, incluso modifica los estados de animo. No existe la intención de menospreciar a los demás sentidos en esta investigación, simplemente es brindarle un homenaje a lo auditivo, pues últimamente ha perdido importancia, además de que alrededor de este, giran muchos medios de comunicación e instrumentos para la creación del arte. ¿Qué acaso la radio no fue creada para que escucháramos todo lo que sucedía en otros lugares al mismo tiempo? Dando así (también) nacimiento a las industrias musicales. ¿O la televisión con su explosión de sentidos audiovisuales que conmueven nuestros sentidos?

México es un país que se ha carecterizado por estar dentro de las vanguardias artísticas, pero no existe mucho apoyo a los nuevos movimientos artísticos. No se abren espacios y o que hay son mínimos. Igualmente no existe una cultura para apoyar a los nuevos artistas mexicanos o incluso a generos internacionales nuevos. Sea por la falta de difusión o de información, de interés en los escuchas que están muy acostumbrados a géneros populares.

El arte sonoro y la música experimental que se encargan de enriquecer el entorno sonoro y la visión auditiva de todo aquel que lo prueba.

Sonido y Arte Sonoro: Definición y Antecedentes

El sonido es algo fundamental en la percepción espacio-temporal de los seres vivos. Funciona como una suerte de brújula que orienta y ubica al oyente en función de sus capacidades perceptivas. Desde tiempos inmemoriales el ser humano ha sentido interés por su contexto. Un interés que no sólo nos refiere a la supervivencia, sino también a necesidades de cualquier orden.

Para hablar de arte sonoro hay que tomar en cuenta a un personaje muy importante en el desarrollo del mismo: Tomás Alba Edison. Quien  hizo hincapié en todo este movimiento mediante un solo invento: el fonógrafo, el cual vino a desencadenar una de las mayores revoluciones de la historia sonora de la humanidad. El fonógrafo supone la posibilidad no sólo de grabar cualquier sonido de cualquier naturaleza, sino también la de reproducirlo en cualquier ambiente.

El fonógrafo fue presentado en sociedad mediante esta nota de prensa, redactada por su mismo creador: «este instrumento sin lengua ni dientes imita los tonos que usted emite, habla con su misma voz, pronuncia sus mismas palabras y, siglos después de que usted se haya convertido en polvo, será capaz de reproducir cada pensamiento ocioso, cada tierna fantasía, cada vana palabra que usted haya decidido susurrar ante el delgado diafragma metálico»(Arteaga). Gracias a él, el cine incorpora el sonido a sus producciones. El fonógrafo supone en sí mismo dos revoluciones en el mundo del arte: “En primer lugar, porque ya no será indispensable la presencia física del oyente en el lugar donde se celebra un concierto como condición indispensable para poder escucharlo. En segundo lugar, porque producirá en poco tiempo unos efectos insospechados en los mundos de la composición musical, dado que se crearán músicas compuestas exclusivamente para ser escuchadas en disco, que no podrán ser ejecutadas en directo”(Arteaga)

 

Principales Autores de Arte Sonoro

Con este nuevo descubrimiento viene una ola de experimentadores y compositores con una cierta sensibilidad al sonido medioambiental, empezaremos por Pierre Schaeffer. Nacido en Francia en 1910, comienza su carrera como ingeniero técnico en la Radio Televisión Francesa (RTF). Miembro de la resistencia durante la ocupación alemana, Schaeffer convence a los encargados de la RTF para abrir un espacio dedicado a la ciencia de la acústica musical. El beneplácito de los altos directivos le dio acceso a todo el material sonoro del que disponía la cadena televisiva. Tras meses de experimentación Schaeffer descubre que puede crear bucles sonoros mediante fonógrafos convencionales de manera que un sonido se mantuviese sonando durante un tiempo indefinido. También descubre la posibilidad de aislar sonidos del medio ambiente. Schaeffer, considerado por muchos el padre de la experimentación electrónica, supone un gran paso en la historia de la creación y reproducción sonora. Sus primeras experimentaciones pasan por la grabación y reproducción de campanas y trenes. De esta forma consigue completar actos de composición musical a través de procesos tecnológicos. Lo concreto de los elementos compositivos de Schaeffer posibilitó así la independencia de las composiciones respecto a la acción humana.

Estas experimentaciones lo llevan directamente a plantearse la naturaleza del sonido, lo que se plasmó en la definición de objeto sonoro: el sonido básico aislado de su contexto y examinado por sus características propias. De esta forma comienza Schaeffer a estudiar los sonidos no sólo de forma más amplia que hasta el momento, sino también a través de variables analíticas más exactas tal y como la amplitud de onda o el tipo de filtro. De estas investigaciones y de colaboraciones ulteriores con otros interesados en la materia (como, por ejemplo, el músico y en la época director de la RTF, Pierre Henry) surgen piezas como la Simphonie pour un homme seul (sinfonía para un hombre solo). Resulta interesante esta composición por la información sonora que nos aporta. Se trata de un seguimiento de todos los sonidos que puede producir un ser humano. Schaeffer y Henry dividen estos sonidos en: sonidos humanos y sonidos no humanos. Dentro de los primeros encontramos los más cercanos al cuerpo propiamente dicho: respiración, fragmentos vocales, balbuceos, silbidos, etc. Dentro del segundo grupo encontramos sonidos generados por la interacción del cuerpo humano con otros agentes: pasos, nudillos en una puerta, percusión o instrumentación orquestal.

Otro de los experimentadores más importantes en la historia del arte sonoro es John Cage (1912-1992), compositor americano contemporáneo de Schaeffer, también trata este tipo de problemáticas, si bien, trasciende a ellas y da un paso adelante en cuanto a técnicas compositivas. La revolución que Cage plantea en el mundo de la manifestación musical pasa por la ampliación del punto de vista, o mejor, del punto de escucha y se puede resumir con una frase suya: “música es sonidos, sonidos alrededor nuestro, así estemos dentro o fuera de las salas de concierto” (citado por Schafer). Cage trata también otros dos temas que resultan de interés para el presente estudio: el ruido y el silencio. Sus conclusiones pronostican la categoría analítica que es el silencio: el silencio en la Tierra no existe, puesto que es respecto al sonido como el vacío respecto a la física: una categoría analítica, unas condiciones ideales a priori, un punto de partida. Esto pudo comprobarlo Cage cuando se sometió a las inclemencias de una cabina totalmente insonorizada: allí constató que su propia presencia ya generaba sonidos: su corazón, su sistema nervioso, su sistema digestivo, todo era fuente de sonido, siempre había algo que produjese algún tipo de sonido.

La definición de ruido de Cage se acerca bastante a la definición que los estudiosos del lenguaje de la comunicación entreveían en la época: para que haya ruido ha de haber necesariamente un mensaje, un emisor y un receptor. Ruido sería, en términos comunicacionales, todo aquello que interfiere en el proceso de recepción del mensaje. La nota social o culturalista viene dada desde el momento en que los seres humanos nos vemos enculturados en ciertos principios que nos enseñan a jerarquizar nuestra escucha. Por ello consideramos el ruido o su percepción como algo eminentemente marcado por las relaciones entre seres humanos. Ruido es sonido que nos han enseñado a obviar. Ruido es cualquier señal sonora no deseada.

Movimientos de Arte Sonoro

A principios de este siglo, los movimientos vanguardistas Dada y Futurista hicieron que las fronteras entre las distintas disciplinas artísticas se borraran del mapa. El ruido se convirtió entonces por vez primera en un elemento expresivo y no exclusivo, liberando así los sonidos de la vida cotidiana. Desde entonces, el arte sonoro ha comenzado una lenta y fatigosa evolución, encontrando en el camino numerosos obstáculos que lo han hecho retroceder y encontrar nuevas vías alternas de desarrollo. Hoy en día es indiscutible el acercamiento entre los distintos lenguajes de expresión. Vivimos una época de anti-especialización en la que los artistas de distintas disciplinas se ven forzados a entrar en comunicación para enriquecerse mutuamente. La conciencia del mundo sonoro que nos rodea ha avanzado a pasos agigantados, gracias a personajes debeladores como el polifacético artista John Cage, y a importantes movimientos de vanguardia tales que FLUXUS.

 También durante todo este desarrollo toma gran importancia el paisaje sonoro, el cual nos refiriere necesariamente a la audición. Tradicionalmente se ha considerado un paisaje sonoro como el conjunto de todos los sonidos perceptibles en una situación concreta. Por tanto, y a modo de introducción, nos remitiremos a dos temas fundamentales: la percepción de estos sonidos y la especialidad de las situaciones.

La percepción de sonidos en la especie humana cubre el espectro que se halla entre 16 y 20.000 ciclos por segundo en términos absolutos. Esto quiere decir que el oído humano es capaz de percibir cualquier movimiento que haga vibrar el aire como mínimo 16 veces por segundo y como máximo 20.000. Se trata del área de audibilidad humana. Así hablamos de sonido como vibración audible. Cuanto menor sea la repetición, los sonidos serán percibidos como más graves y viceversa. Entre los 16 y 20.000 ciclos por segundo se hallan los umbrales de audición humana y, por consiguiente, todos los sonidos que somos capaces de oír.

Al hacer un intento por describir lo que es el arte sonoro podemos correr el riesgo de demarcar y delimitar un posible nuevo campo en el arte que siendo tan rico y complejo, necesita en cambio estar en permanente auto cuestionamiento para no convertirse en una disciplina que se defina a partir de algunos parámetros técnicos rígidos y escuetos. Este tipo de lineamiento es el que ha definido a las llamadas bellas artes en los últimos siglos, y es el que ha llevado a ciertas disciplinas como la pintura a una seria crisis actual, y el que probablemente llevará también al cine y a la fotografía al primer momento difícil de su corta historia. Ahora bien, podemos en cambio hablar un poco de la historia de las artes y de su relación con el mundo sonoro, y también explicar el significado de ciertos términos de cuña reciente tales que “escultura sonora”, “instalación sonora”, “audio arte”, etc. Toda manifestación del arte que utiliza el sonido como principal vehículo de expresión puede decirse que esta relacionada con el arte sonoro. Las artes plásticas estarían tal vez en el primer lugar de nuestra lista. Que es una escultura sonora?, una escultura que suena?. Evidentemente, pero entonces podríamos pensar que un instrumento musical es una escultura, ya que es un objeto estético con cualidades acústicas. Algunos dirán que no puede ser una obra de arte, pero no olvidemos que ya desde la segunda década del siglo pasado el artista Marcel Duchamp exhibió un urinario en un museo, y que este urinario se convirtió entonces en un “ready made”, un objeto ordinario re-contextualizado que hoy en día es aceptado como una obra de arte.

 Algunos músicos del siglo pasado que incursionaron en el dominio de las artes plásticas tuvieron como principal objetivo la creación de nuevos instrumentos de música con cualidades estéticas y con la capacidad de producir una amplia gama de ruidos, lo que los convirtió automáticamente en esculturas sonoras. El pionero en este género fue el músico futurista italiano Luigi Russolo, quien inventó los “intona rumori” (“entona ruidos”). Podemos recordar también a los hermanos Baschet, un ingeniero acústico y un músico franceses que desde los años cincuenta se dedicaron a diseñar y a fabricar instrumentos-esculturas, es decir, objetos capaces de emitir ruidos diversos así como de ser exhibidos en cualquier espacio de arte. Expliquemos ahora lo que es una instalación sonora: un espacio intervenido con varios elementos que emiten sonidos, por ejemplo, por varias esculturas u objetos sonoros, o simplemente un espacio con varios parlantes dispuestos en distintos lugares.

La expresión más abstracta dentro del campo del arte es probablemente la obra sonora que no se vale de ningún elemento visual para su representación. Desde la aparición del fonógrafo, de la radio, y de otros medios tecnológicos de reproducción sonora, ha habido artistas que se han interesado en crear obras de arte puramente auditivas. Estas obras pueden estar cercanas al mundo de la música, o pueden tener que ver simplemente con la expresión de ideas a través del sonido (obras de arte de carácter conceptual). Muchas de estas obras han sido concebidas para ser transmitidas por la radio, y otras de ellas para ser publicadas en discos de vinil, discos compactos o casetes. El término de audio arte surgió recientemente para poder darle cabida a este tipo de manifestaciones que no pueden ser catalogadas como música, radio novela, radio teatro, etc. Ahora bien, dentro de esta categoría podríamos también incluir a la poesía sonora, lo que permite  que hablemos de los compositores futuristas.

Tal pareciera que el arte sonoro es equivalente al desarrollo tecnológico; quien no tiene computadoras ni dinero para invertir en equipo de audio, queda aparentemente fuera de la jugada. Sin embargo, esto no significa que no exista un interés profundo por la interacción entre las artes visuales y el sonido en nuestro paíse, y que existan artistas que están actualmente trabajando y desarrollando obras con un interés particular en lo auditivo.

 

Músicos Futuristas:

 

El ideal moderno llegó junto con el siglo XX, donde se le da un valor fundamental a lo nuevo y la tecnología llega a revolucionar todo lo que ya estaba establecido de cierta forma. Esto origina las vanguardias artísticas.

El artista comienza a expandir su campo de trabajo, llegando así a la ordenación del mundo sonoro, creando por ejemplo las “veladas fonéticas”, desarrolladas por futuristas y dadaístas desde principios de siglo hasta los años 30’s. En este sentido es que encontramos a los primeros artistas que se dedicaron a “hacer música”. Conforme llegó la tecnología electrónica, a esto se le fue moldeando para llegar a ser arte sonoro como lo conocemos hoy en día.

Los primeros en sentir los cambios referidos fueron los futuristas italianos, existe una recopilación llamada “Música Futurista”, la cual nos acerca al sonido real de la voz del líder de este movimiento Filippo Tommaso Marinetti, quien produce una serie de poemas fonéticos.

En círculos dadaístas Kurt Schwitters crea el trabajo más relevante dentro de este género, pero al no ser plenamente aceptado por la corriente Dada, crea su propia tendencia llamada Merz. Se caracteriza por collages visuales, y le da un uso al lenguaje como objeto encontrado. El ejemplo más conocido es el de “Ursonate” el cual utiliza los fonemas como notas musicales en una “sonata clásica”.

En los años 40’s las probabilidades nuevas de la manipulación de sonido permite el nacimiento y el total desarrollo de la “poesía sonora”, gracias a lo cual se consolidan los artistas de la “poesía fonética”.

Wolf Vostell fue el primer artista Fluxus en seguir las propuestas de Henri Chopin, quien trabajo ante el micrófono con sonidos no verbales que fueron transformados con equipos electrónicos. Ahora, Vostell le mete estas características al grupo Fluxus., el cual nació en los 60’s, buscando una identificación de arte y vida. A través de los experimentos que éste realizó, llegó a lo que se conoce como el “de-collage” que es descomponer formas y categorías, dado que todos los cambios producen sonidos y ruidos.

George Maciunas, componente de los Fluxus, fue quien consiguió aglutinar al grupo, mediante un compromiso político adjudicando al sonido y al ruido una cualidad explícitamente plástica.

 

Contexto del Arte Sonoro en México

En 1999 se llevó a cabo la primera edición del festival internacional de arte sonoro en la ciudad de México, en el foro ExTeresa Arte Actual. El objetivo fue crear un espacio en el que convivieran las artes plásticas y la música contemporánea usando el elemento sonoro como elemento unificador. Esto permitió que los artistas y los músicos que asistieron como participantes o como público pudieran entrar en comunicación y enriquecer su quehacer artístico, y que la audiencia no especializada pudiera realizar un interesante viaje a través de los distintos matices de la expresión sonora en el arte. En 2000 el museo Ex-Teresa Arte Actual organizó el segundo festival internacional de arte sonoro en el cuál participaron otros cinco recintos culturales, Acceso A, Cedro 90, el Antiguo colegio de San Idelfonso, el Museo Estudio Diego Rivera, y la Pinacoteca Virreinal. El tema del festival fue “Humor y Aliento”. Renombrados artistas y músicos de distintos países se dieron lugar, al italiano Maurizio Nannucci, a los japoneses Minoru Sato y Jio Shimizu, a los estadounidenses Paul DeMarinis, Krystina Bobrowksy y Kelly Davis, a los Argentinos Jorge Macci y Mario Marcelo Mary, y al checoslovaco Slavek Kwi. Participaron también artistas y músicos nacionales cuyo interés por el pasado festival redituó en una serie de propuestas muy interesantes. En 2001 y en 2002 se llevaron a cabo el tercero y el cuarto festival internacional de arte sonoro (Con los temas de Eso y Habitat Sónico respectivamente) en la ciudad de México, y contamos con renombrados artistas y músicos como Carsten Nicolai, Phill Niblock, Ake Parmerud, Francis Dhomont, Juan Hidalgo, Masahiro Miwa y Mouse on Mars entre otros.

 

Festival Radar: espacio de exploración sonora.

 

Desde 2002 Radar ha ofrecido un espacio anual a manifestaciones sonoras que se lleva a cabo en la ciudad de México. Este festival abarca desde música clásica contemporánea, improvisación libre, electrónica experimental entre otros.

Ha presentado a lo largo de estos años artistas internacionales y nacionales, desde debuts (John Zorn) hasta leyendas (Fantomas), brindándole al público una gran variedad de interesantes opiniones culturales.

Este año el festival echa a andar con Decibel, dedicado a la electrónica experimental, van más allá de lo que la música electrónica comercial nos presenta hasta hoy en día. Además, establecen vínculos entre los mundos artísticos, creando así algo novedoso y de mayor importancia.

Después apareció Thurston Moore junto a los percusionistas Tom Sargal y Wiliam Winant, quienes se reúnen de tanto en tanto para improvisar y crear potentes obras.

El tributo del festival se llevó a cabo en nombre de John Cage, uno de los iconos más importantes del siglo pasado, se le dedicaron tres conciertos, así como varias conferencias. Y para cerrar con broche de oro, se presentó “Music for airplaines” de Brian Eno, llevada a cabo por el ensamble Bang on a Can en el Palacio de Bellas Artes.

Hablar de arte sonoro Mexicano no es sencillo debido a la ambigüedad de este término que intenta denotar un campo interdisciplinario con fronteras ambiguas de cuyo origen no podemos acordarnos. Sin embargo, si podemos aceptar la premisa de que experimentar con el sonido e interactuar con otras maneras de hacer arte, es arte sonoro, entonces podemos encontrar varias formas de realizar y construir en este lenguaje relativamente nuevo en nuestro país. Estas distintas formas de trabajar con el elemento sónico se traducen en poesía sonora, radioarte, música electroacústica y electrónica, música experimental, paisaje sonoro, escultura sonora, instalación sonora, acciones sonoras, intermedia, etc.

La historia del arte sonoro en la primera mitad del siglo XX en México no es muy rica, pues a pesar de que hubo vanguardias artísticas en la poesía como es el caso del grupo de los estridentistas, no hay registro de poesías fonéticas o con una búsqueda en particular por lo sonoro. Este desinterés o falta de entusiasmo por hacer poesía sonora se va a dar en el campo de la literatura y el arte en toda nuestra historia1, y puede ser por nuestro temperamento tímido y hermético heredado de las culturas indígenas mexicanas, ya que en Chile por ejemplo, una cultura latinoamericana con pocas raíces precolombinas, tenemos a la figura de Vicente Huidobro, y en Uruguay, Argentina y el mismo Brasil, hubo mucho más movimiento en el campo de la poesía experimental, tal vez debido a una relación más estrecha de estos países con la cultura Europea.

Las primeras referencias de un arte sonoro mexicano se dan en la música electroacústica con las obras pioneras de carácter concreto. Se cree que “El paraíso de los ahogados” de Carlos Jiménez Mabarak (1919-1994) para cinta sola fue la primera obra de este tipo en México, creada en el año de 1960 para un ballet con coreografía de Guillermina Bravo. Con la creación del primer laboratorio de música electrónica en el conservatorio nacional de música en 1970 surgen también intentos de crear obras electrónicas en vivo en donde hubo mucho de improvisación, ya que los parámetros de los sintetizadores Moog y Buchla adquiridos eran poco estables. Héctor Quintanar realizó un concierto con estos sintetizadores en 1971, pero no se tiene un registro grabado de las composiciones realizadas en ese entonces4. Por otro lado, en los años setenta habrá también intentos de algunos compositores de música “seria” por realizar obras de carácter experimental. En 1970 surge el grupo Quanta dirigido por Mario Lavista, que tan solo durará unos pocos años.

Rocha Iturbide propone  desviar la atención del medio musical académico y buscar las raíces de un arte sonoro mexicano de la interdisciplina. Los primeros indicios de arte sonoro en México se dan en los años sesenta en el campo del teatro experimental, pero es hasta la década de los ochenta cuando las manifestaciones claras de un arte sonoro mexicano surgen, gracias a la interacción de distintos campos nacidos casi todos en los años cincuenta los cuales conformaron grupos para la creación de acciones, exposiciones y conciertos en los que el elemento sonoro tuvo un papel importante.

Entrevista con Manuel Rocha Iturbide.

 

¿Cómo definirías arte sonoro?

Es una palabra muleta que simplemente sirve para tratar de definir situaciones en el arte que todavía no tienen su casita, su lugar, su propia definición.

Así como el video arte en un principio no era video arte, sino era video y era hacer arte con video, ahora ya existe el video arte

En el caso del arte sonoro es más complicado porque también la poesía sonora ya existe como poesía sonora. El arte sonoro engloba distintas actividades que, sobretodo las de las artes plásticas en relación al sonido. En ese caso por ejemplo no existe un nicho, no existe un espacio para decir: esto es artes plásticas con sonido. Simplemente cuando un artista trabaja con sonido trabaja con sonido y si trabaja con letras en una pared (que es arte conceptual) pues es arte conceptual, pero es artista, siempre es artista, no es arte sonoro ni arte con letras ni arte con ideas, es arte (…) en fin, no ha encontrado un lugar todavía y ta vez probablemente nunca lo encuentre.

El arte sonoro tiene que ver con la intermedia, con lo interdisciplinario y esto es muy ambiguo ¿hasta dónde es una cosa o hasta dónde es la otra? Entonces nunca tendrá un campo bien definido, entonces la palabra arte sonoro es ambigua en sí misma, pero curiosamente se esta usando cada vez más de una manera para dominar a la música experimental y no, arte sonoro no es música experimental, música experimental es música experimental, si tiene que ver con la música experimental, están relacionados pero arte sonoro no lo es. Ya existía antes esta definición de música experimental, incluso antes de arte sonoro entonces se puede prestar a muchos problemas definir lo que es arte sonoro.

 

México y el arte sonoro:

Se desarrolló muy poco como en toda América Latina, y bueno, la globalización, del fenómeno del arte, que se  ha dado en general en las artes plásticas por ejemplo, ha hecho que muchos artistas de la generación de Gabriel Orozco (que es mi generación) ya sean tan importantes como cualquier otro de cualquier otro país, ya no son nada más los gringos y los europeos. Entonces en esta globalización ha ayudado a que se desarrollen también las distintas vanguardias. No se si se pueda hablar de una vanguardia, pero creo que el arte sonoro por ser un lenguaje nuevo y no comercial ese sería su aspecto de vanguardia. Entonces creo que ha habido una aceleración en el desarrollo de estas manifestaciones del sonido que no son específicamente de ninguna disciplina, que son una intermedia y que pues hay  mucha gente con talento buscando espacios para hacer cosas. Nunca son suficientes los espacios. Yo siempre, claro,  lo veo desde las cosas que yo hago y que me invitan, entonces claro que no estoy considerando la realidad de los jóvenes, de lo que los jóvenes viven ¿no?. Entonces, pues sin embargo creo que si hay espacios, el Eco por ejemplo,  están haciendo conciertos interesantes de música experimental.

Cuando viene alguien me dice

-¿dónde puedo hacer una instalación?

-Por un día, la puedes hacer en el Eco.

Entonces creo que México va bien y pues si se necesitan, pues se necesita que se vuelva a hacer un festival, pero en fin, el artista siempre tiene que andar buscándole por aquí y por allá, y lo que se necesitan son los espacios para exponer los trabajos más que nada.

Festival Radar.

Cuando nació Radar yo era amigo de José Wolfer y más que nada él se había interesado en la música electroacústica que  probamos en el festival de arte sonoro, como no existían festivales de música electroacústica, hasta ahora hay uno que se llama “Visiones sonoras”, entonces José se interesó mucho en el tema y por lo que habíamos hecho en el festival de arte sonoro y por eso me invitó un año después de que se inició a hacer una curaduría sobre la retrospectiva del arte sonoro en México, en otro festival me invitó a hacer un texto sobre Ely Getty, sobre su obra de los 100 metrónomos que se presentó y así he tenido participación también como compositor, el año pasado me tocó con el Cuarteto Ardite, me tocó un cuarteto de cuerdas con electrónica.

En fin, he participado como curados y como artista, pero es una iniciativa de José Wolfer que tuvo en el 2002. Porque los festivales de música que habían existido existió en México eran hasta es momento institucionales, oficiales, que siempre les da un aspecto negativo porque están hechos por una burocracia y por un gremio muy cerrado o por el gremio musical que es muy académico, muy cerrado, entonces se necesitaba en México un festival que incluso, que aunque tuviera cosas de música contemporánea igual que el “Foro de música nueva” que es el institucional, pero con una dirección específica curatorial porque el Foro de música nueva cambia los curadores y en realidad no hay curaduria, en realidad hay un concurso y hay de chiche, de manteca y de todo.

En cambio Radar si tiene una visión muy dirigida hacia cierta música contemporánea instrumental, cierta música electrónica y cierta música incluso pop que se acerca a la electrónica, entonces digamos que es ese sentido es muy interesante que haya un festival así, y yo siempre lo he alabado por eso, porque aunque a mí no me guste la parte pop que ellos meten creo que tiene una razón de ser y más que nada creo que se vuelve un poco más mediático el festival y luego la gente que va a esas cosas de rock experimental pues también vienen al concierto de Stockhausen, yo no lo podría hacer. Si yo hiciera un festival yo no haría eso porque no es mi carácter, no es mi manera de ser. Pero me gusta que se haga eso, en el festival de arte sonoro de hecho Guillermo Santamarina invitó a grupos de “punchis punchis”-alternativo famosos como Mouse on Mars, que a mi no me gustaban pero pues venía un chingo de gente y está bien ¿no? Fue bueno, yo creo que eso fue muy bueno, que bueno que había otro curador dentro de ese mismo festival que explotara ese otro ámbito.

 

 

Entrevista con Alberto Ruíz Corral (melómano y seguidor de los festivales de música experimental y arte sonoro en México)

 

No hace mucho tiempo que soy escucha de música avant garde, experimental, o arte sonoro. Por su naturaleza misma, siento que este tipo de expresión musical/sonora está fuera del mainstream y por ello resulta oscura su difusión y su propia existencia para muchos. En mi caso así fue hasta que mi pasión personal por la música me fue llevando a descubrir nuevas sonoridades y a exigirlas. Esta búsqueda fue un tanto más sencilla gracias a los medios electrónicos de difusión de información aunque, por lo que yo creo es el dominio absoluto del mainstream de unos pocos actores (comercializadoras de discos, medios de comunicación, publicaciones especializadas) que no buscan nada más que mantener márgenes de ganancia con las propuestas ya formuladas y que parecen promover el desconocimiento de los consumidores, la tarea resulta, al menos en México, bastante difícil. Afortunadamente festivales de primer nivel mundial y artistas nacionales de la misma calidad se han dedicado a la difusión de este espectro de la cultura contemporánea haciendo los vínculos más directos entre el receptor y el objeto por conocer, en este caso este tipo nuevo de sonoridades, (me refiero a festivales como el Radar o el Mutek o programas de difusión universitarios) pues, por ejemplo, mi descubrimiento del arte sonoro y de la música experimental, se dio por medio de la música clásica, el metal, el rock progresivo, el jazz, el funk, por mencionar algunos géneros, que tampoco son parte de la cultura masiva. Yo veo el crecimiento de la escena nacional positivamente pues entre más mejor: existen mayores probabilidades de empaparse de nuevas cosas y crecer, como precisamente siento que va creciendo, rápidamente, el público que pide experimentación sonora o como uno desee llamar a la música/arte de nuestra generación.

 

 

 

 

 

El arte ha sufrido varias transformaciones a lo largo de la historia pasando por el uso comercial hasta un mero sentido estético. Actualmente se busca retomar la esencia de lo sensorial apelando más a lo emocional que a lo racional, los sentidos y su generación de significados en el individuo. Se han roto las reglas y los esquemas para la creación de arte sonoro, no es necesario tener un instrumento para la creación, la pura banalidad del ser humano nos lleva a un exquisito repertorio de elementos sonoros con los cuales podemos crear nuestro propio arte, porque una obra de arte es aquello que se encuentra en un espacio delimitado para que otros puedan disfrutarlo y tomar alguna posición crítica hacia el. Por lo tanto con un poco de información, todos podemos crear algo si escuchamos y si buscamos dentro de nosotros esa iniciativa de experimentar mediante los elementos naturales y materiales que nos rodean. La evolución del hombre ha hecho que nuevas tecnologías y herramientas sean creadas y con esto nuevos instrumentos para crear una gama propia de sonidos que nos mueva o que tenga algún significante para nosotros y que posiblemente para alguien más también.

El interés que han generado las diferentes obras de arte sonoro hace que las nuevas generaciones sean más creacionistas y que tengan la oportunidad y los espacios para poder exponer sus obras, nos encontramos a tiempo de retomar esta corriente de arte la cual parece que se encuentra malinterpretada. El arte sonoro retoma los elementos básicos del sonido, rescatando así una cultura auditiva que está por desaparecer.

De la misma forma, México se posiciona rápidamente en el mundo con sus obras experimentales. Es necesario generar una mayor difusión, dar a concoer las maravillas que se hacen repecto al mundo sonoro. Que es precisamente el obejtivo de este programa especial. Dar un recorrido por la esfera del arte sonoro y su historia. Mientras más personas conozcamos de lo que se trata, mayor será la demanda y entonces se guste o no, se podrán abrir más espacios para estos contenidos y artistas.

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