Iluminemos… nuestras fuentes
Ya van dos ediciones de la marcha por la seguridad, que ha reunido a miles de personas vestidas de blanco, que piden vivir en un lugar más seguro. Sin embargo, el reclamo del pasado 30 de septiembre reflejó no solo un eco de 2004. Tras años de impunidad y peticiones no resueltas concretamente por parte del gobierno tanto capitalino, como federal, la sociedad civil salió a exigir una vez más ser escuchados.
A través de la frase: Iluminemos México, se convocó no solo al Distrito Federal, sino a todas las entidades de la República Mexicana, a salir a manifestarse en pro de la seguridad pública, del verdadero ejercicio de ella, implorando, ¡BASTA! Fue el caso del joven Fernando Martí, hijo del empresario Alejandro Martí, secuestrado y asesinado, aunado a la ola de violencia que se ha gestado en los últimos meses, lo que detonó a nivel nacional esta sensibilización en torno al tema.
Ojalá bastara con las manifestaciones civiles para terminar con la delincuencia, un fenómeno que lleva muchos años arraigado en ciertos sectores de la población mexicana. Los términos: impunidad, delincuencia, secuestro y corrupción, van a seguir mencionándose en la televisión, radio, en la política y a la hora de la comida de muchos mexicanos. Ojalá una, dos o muchas marchas fueran suficientes para resolver problemas de raíz, que se manifiestan mediante la inseguridad a la que todos estamos expuestos. Desgraciadamente son problemas que tienen su origen en el sistema, esa máquina que busca la forma de avanzar, aunque muchas veces esto se revierta contra quienes debieran ser beneficiados de ella.
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