La muerte de Fernando Martí, un caso más de impunidad

“El cielo se nubló, los pájaros enmudecieron y la tragedia invadió nuestros corazones”.

(Fernando Martí)

 

Alejandro Marti

Alejandro Marti

Tras el asesinato del menor de 14 años Fernando Martí, quien fuera secuestrado el pasado 4 de junio,  cuando se encontraba acompañado de su chofer y escolta camino a la escuela, y encontrado muerto el 1 de agosto en la cajuela de un Corsa abandonado en la colonia Coyoacán, el gobierno mexicano aseguró que la lucha contra el crimen organizado había redoblado sus fuerzas para acabar con la delincuencia y garantizar la seguridad en México; pero sin embargo, a tan solo un mes de que la familia Martí decidiera hacer público el suceso, el caso fue olvidado.

 

Cuando los medios de comunicación enteraron a la sociedad del caso Martí, ricos y pobres asistieron a la marcha de “Iluminemos México”, se realizaron incontables conferencias en las que se idearon estrategias para combatir la delincuencia, el presidente Felipe Calderón se pronunció como cabecilla de una lucha “incansable” para lograr la seguridad en México, la fundación México Unido contra la Delincuencia en conjunto con Alejandro Martí exigieron fechas para ver los resultados de dicha lucha, y ciudadanos, de todas las clases sociales, demostraron su inconformidad ante tal crimen. ¿Pero de que sirvió?

Si bien es cierto que la atención se volcó ante lo sucedido, para muchos por haberse tratado de un caso que tuvo que ver con gente del nivel social y económico de la familia Martí, una vez que se realizaron algunas investigaciones y que ante el país el gobierno demostrara que “trabajaba” por esclarecer el crimen y encontrar a los culpables, el caso no volvió a ser mencionado y de esa forma paso a ser uno mas de la lista de casos impunes que hacen que hoy México sea un lugar muy inseguro para vivir.

 

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