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PERIODISMO, ACTIVIDAD DE RIESGO EN MÉXICO
“Los medios de comunicación se han tornado más poderosos y el periodismo más peligroso” dijo Aidan White, quien fuera el presidente de la Federación Internacional de Periodismo, FIP por sus siglas. Lo que puede parecer una paradoja es una realidad en el campo periodístico que vive uno de sus peores momentos en México.
México ya ocupa el primer lugar de muertes y desapariciones a periodistas de América Latina y el segundo lugar en el mundo. 81 periodistas y 4 trabajadores de la prensa han sido asesinados en los últimos 25 años. Durante el sexenio de V. Fox y en lo que va del gobierno de Felipe Calderón se cuentan 54 asesinatos y 10 desapariciones forzadas de periodistas y trabajadores de prensa.
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Entre Obama y Mouriño ¿Qué pasó el día de las elecciónes de EUA en México?
Entre crónica y nota informal de lo pasado el 4 de noviembre de 2008
En México todas las televisoras y los periódicos mandaron a corresponsales importantes para cubrir las Elecciones Presidenciales de E.E.U.U.
Todos hablaban de la importancia de estas elecciones (imagino sobre todo por la el hecho histórico de un candidato afroamericano tremendamente carismático.)
Los medios mexicanos hicieron una sección especial de las Elecciones, en las que podías seguir, segundo a segundo, los resultados el 4 de noviembre.
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Radio Imagen con Adela Micha, monitoreo de medios
Cindy Morales, José Manuel Velasco, Paty Nieto, Helena Lozano
Radio Imagen. Adela Micha
La agenda del día, temas a tratar
El Weso, crónica de un programa de radio
Llegué al Aula Santa Teresa bajo la constante advertencia de guardar silencio. La ya conocida onomatopeya shhhh se pedía como requisito para entrar al auditorio convertido en estudio improvisado. Quedaban pocos asientos libres y muchos estudiantes y maestros se aglomeraban en las escaleras estrechas en las laterales del lugar. Yo decidí sentarme en uno de esos cuatro asientos desocupados, aunque tuviera que cruzar, penosamente, toda la sala. Sentada al fin, miré al frente y vi a este extraño grupo de gente con audífonos y micrófonos apoyados en una mesa larga.
¿Esto es el weso? A decir verdad jamás había escuchado el programa y lo poco que sabía se resumía en cuatro palabras: programa de radio cómico.
“Iluminemos México”, del ‘68 al ‘08
Comparación entre macha “Iluminemos México” y México ‘68
Comencemos diciendo que ambos eventos tratan de expresiones ciudadanas, surgidas desde la propia sociedad civil. Ambas responden a un ambiente limitante, confuso y un tanto caótico. Según teóricos de la gobernanza, como Rubén Aguilar Valenzuela, plantean que la sociedad compleja del siglo XX y XXI requiere del surgimiento de otros actores políticos, que además del gobierno, puedan hacer frente común a las problemáticas de nuestra época. Estos otros actores políticos son el mercado (que de alguna manera, ya han hecho presencia en las decisiones políticas del país) y la sociedad civil. Es necesaria, pues, la actividad de exigencia y vigilancia, de la sociedad civil en un momento histórico en que los problemas del país han rebasado la capacidad del mismo Gobierno.
Un héroe de la radio: Kalimán, el hombre increíble
Era 1963, aún la época de oro de la radio, y mi papá era sólo un niño de siete años. Regresaba corriendo del colegio, con esos pantalones cortos y cabello desaliñado que le he visto en fotos. En fin, era un niño y corría a casa, con libros en mano a escuchar las mil y un fantasías que fluían, más potentes que imágenes, por el aire y llegaban mágicamente al aparato que los adultos insistían en llamar radio y que él se limitaba a escucharla, sin entender de medios, de audiencias o estaciones. Terminaba de comer y su madre, mi abuela, lo corría de la sala (habitación de aquel aparato) para descansar tranquila, de gritos y atareos producidos por sus ocho hijos, y escuchaba plácidamente música romántica y ella misma soñaba, quizá, con amores eternos o (quiero pensar) con mi galante abuelo.
Mi papá, sabiendo que su tío y vecino (el tío Jorge) era fanático de las radio novelas, salía de la sala y esperaba resignado a que dieran las cinco de la tarde. Desesperado, entusiasmado y ávido de nuevas aventuras radiofónicas, mi papá y su hermano, salían discretamente de la casa y tocaban impacientemente al tío Jorge, que con sonrisa de complicidad los esperaba.
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